Los tan necesarios esfuerzos

Los tan necesarios esfuerzos

31 octubre, 2026 0 Por JLHA

Muchos profesionales entran en una empresa y la encuentran a una velocidad de crucero que no delata que las primeras pedaladas fueron durísimas. Es más, algunos creen que el esfuerzo es algo antiguo, innecesario, impropio de empresas avanzadas. Pero no es cierto, sin esfuerzo no pasa nada ni se mantiene algo significativo.

El esfuerzo es eso que viene después del cansancio. No es un deporte que haya que practicar banalmente. El esfuerzo sin sentido es una estupidez. Pero el esfuerzo con sentido es consustancial al nacimiento de empresas que crecen y sobreviven. Abrazar la queja y dimitir del esfuerzo es el primer peldaño cuesta abajo. Burocratizarse es el segundo. El absentismo el tercero. El abismo es cómodo e inercial.

Es importante tener memoria del esfuerzo. No se trata de pasarse el día idolatrando a las personas que invirtieron esfuerzos extraordinarios, pero tampoco se trata de olvidarlos. Es bueno que la cultura de una empresa esté impregnada de esta memoria de los esfuerzos precedentes. Levantar una empresa requiere mucho esfuerzo, hundirla requiere muy poco. La indolencia es lo contrario del esfuerzo. Una empresa está malherida si ya nadie quiere complicarse la vida a favor de los demás, su ya no queda espacio para la generosidad, si el esfuerzo ha desaparecido de su cultura corporativa.

Escuchando a fundadores de empresa se aprende una barbaridad. Ante cualquier historia de éxito empresarial casi siempre encontraremos que estos éxitos han nacido con esfuerzos que a veces, incluso, cuestan de creer. Normalmente es una mezcla de esfuerzo, de riesgos, de tropiezos, de volverse a levantar, que nunca debiera olvidarse. Mucho esfuerzo y poca tontería. El esfuerzo multiplica el talento.

El sueño de una empresa cómoda, sin tensiones, donde rija la ley del mínimo esfuerzo y de la máxima vagancia, apenas forma parte de la realidad empresarial que conocemos. Nos impresionamos ante esas empresas donde los esfuerzos permiten llevarlas a otro nivel, con personas que pasan también a otro nivel.

Para que los esfuerzos tengan sentido, todos deben esforzarse. Recetar esfuerzos a los demás y no sumarse a ellos es el anti-liderazgo. El ejemplo es el detonante del esfuerzo. No hay exigencia sostenible que no tenga mucha autoexigencia detrás. Necesitamos líderes que den sentido a los esfuerzos y luchen por compensar justamente a aquellos que se esfuerzan. El esfuerzo con sentido no es estresante. Lo estresante es la tensión por la tensión. Sin norte, sin equilibrio corporativo, sin una lógica de crecer haciendo crecer a todos, el esfuerzo entra en barbecho.

El esfuerzo no garantiza el éxito. La falta de esfuerzo augura el fracaso. Lo que debemos conseguir son empresas y administraciones donde el esfuerzo se valore y valga la pena. Con una cultura social que respete y reconozca el esfuerzo. El secreto es no cansarse de uno mismo, el secreto es disfrutar en el esfuerzo, el secreto está en extraer el futuro en la memoria de la sucesión de esfuerzos que nos precedieron.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «la organización general de la empresa» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.