Ramillete de justificaciones, excusas, raleas y otras lindezas

Ramillete de justificaciones, excusas, raleas y otras lindezas

18 julio, 2026 0 Por JLHA

A veces las cosas salen mal. Son unos profesionales admirables aquellos que asumen el fracaso y se levantan sin perder el tiempo en excusas. Es duro. Lo fácil es hacer poesía de autoayuda sobre el fracaso. Es duro vivirlo. Admiramos a esta gente que busca las energías que le quedan más que las excusas y justificaciones que le sobran. Las excusas no nos humanizan, son una especie de autocompasión mal entendida. No hay que abusar de ellas, simplemente, no hay que utilizarlas.

Ya hace bastante tiempo que empezamos a recopilar justificaciones, excusas y raleas recurrentes que encontramos en las empresas. Creíamos que nos saldrían unas pocas, pero el ramillete crece sin cesar. Veamos las que hemos sido capaces de recopilar.

“No tenemos tiempo”. “Nos falta gente”. “No disponemos de medios”. “No hay presupuesto”. “Esto siempre lo hemos hecho así”. “Esto ya se intentó y no funcionó”. “Los del otro departamento no se enteran”. “Si estos no lo hacen, ¿por qué debemos hacerlo nosotros?”. “El ordenador no nos daba la opción”. “Nadie nos dio feedback a tiempo”. “Nadie nos avisó”.

“A nosotros nadie nos mandó hacerlo”. “A mí, estos qué me van a enseñar”. “No tenemos datos o información suficiente”. “La estrategia no está clara”. “Antes, con esto era suficiente”. “Total… el cliente no se va a enterar”. “Es muy complejo”. “Que cada palo aguante su vela, esto no nos corresponde”. “A nosotros no nos han consultado”.

“Este problema no es mío, el KPI de mi área está en verde”. “No tengo a quien delegar”. “No me responden los correos”. “Nos tienen todo el día apagando fuegos”. “Pierdo mucho tiempo en el reporting, tengo demasiados KPI”. “No tenemos autonomía para tomar esta decisión”. “No somos ágiles porque perdemos demasiado tiempo en el politiqueo”.

“Demasiado papeleo, demasiada burocracia”. “Las previsiones de ventas estaban totalmente desajustadas”. “Nadie había previsto los costes reales”. “No hay un interlocutor que pueda decidir”. “Eso primero lo tiene que aprobar el comité”. “No quiero complicarme la vida”. “Ya somos demasiado grandes para eso”.

“No se puede hacer todo a la vez”. “No nos involucraron en el proceso de creación”. “El corporativo sólo mira el Excel”. “Si hacemos esto nos vamos al garete”. “Este equipo no lo he elegido yo”. “Esto no aporta valor”. “No sé si estamos preparados”. “A mí no me pagan para esto”. “Esto ahora no toca”. “Yo ya se lo dije a mi jefe y no hizo nada”.

“Espera, no corras, que nos van a volver a cambiar la estrategia”. “Para esto se debería crear un comité”. “Tenemos que hacer un benchmarking”. “Esto es un problema de la plataforma”. “Los de finanzas no se aclaran”. “Es culpa de los gestores del proyecto, que no gestionan bien”.  “los de arriba no tienen nada claro, cuando lo tengan, ya hablaremos”. “Los comerciales van de señoritos”.

“¿Esto quién lo paga?”. “Lo que diga RRHH”. “Esto es cosa del proveedor”. “Si los de arriba no se pelean por ello, no me voy a pelear yo”. “Que lo discutan los jefes”. “Y esto, ¿dónde se ha decidido?”. “Esto nos complicará con los sindicatos”. “Los de finanzas no lo van a aceptar”.

Un buen líder ayuda a ahuyentar la cultura de las justificaciones, excusas, raleas y otras lindezas. Cuando un líder contemporiza con estas excusas, que son claramente el eco de la indolencia, cae en el buenismo, que es justo lo contrario de lo que se espera de él. Abandonarse a las excusas nos trae la mediocridad. Filtrar lo que son excusas de lo que son realidades incómodas nos hace crecer. Las empresas necesitan talento que las lleve a los resultados y las aleje de las excusas. El cliente no compara la calidad de las excusas, compara la calidad de los productos y servicios que ha comprado.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «la organización general de la empresa» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.