Pedir bien las cosas

Pedir bien las cosas

30 mayo, 2026 0 Por JLHA

Nos pasamos el día pidiendo cosas. El hecho de pedir bien las cosas tiene una enorme transcendencia. Porque encomendar tareas de forma efectiva es una competencia que acaba favoreciendo la consecución de los objetivos y, al mismo tiempo, incidiendo positivamente en las relaciones personales. Por el contrario, cuando un directivo tiene dificultades a la hora de transmitir sus expectativas o, directamente espera, en silencio, que se cumplan, se incrementan las posibilidades de que aparezcan los fantasmas de la inoperancia y la frustración.

El arte de pedir necesita líderes que sepan priorizar en lo relevante y delegar solo las taras que aporten valor. Dirigir no es cuestión de convertirse en una metralleta que dispare fuego a discreción, sino que consiste en adoptar la forma de paraguas para proteger al equipo de las peticiones estériles y focalizar los esfuerzos en las labores que conducen al logro de los objetivos.

Otra premisa importante es encomendar las cosas a la persona adecuada. Aquí siempre existe el riesgo de acabar pidiendo las tareas a quien las resuelve con garantías o a quien las acepta sin rechistar. ¡¡Qué bien viven los mediocres o los que nunca tienen tiempo para nada!! Hay que solicitar cometidos de manera equitativa, utilizando criterios de responsabilidad (a quien le toca) o de capacidad (a quien sabe hacerlo).

Una vez seleccionadas las peticiones importantes y los responsables apropiados, se trata de comunicar las expectativas con la máxima asertividad posible. Recordemos como define este término la Inteligencia Artificial: “es la habilidad social que permite expresar ideas, necesidades y sentimientos de forma clara, directa y respetuosa, sin caer en la agresividad ni en la pasividad”. En este momento se trata de abordar el tema con un mensaje que, al menos, incluya los siguientes cuatro elementos:

  • Información de contexto para ayudar a comprender el sentido de la tarea.
  • Requisitos básicos para acotar al máximo el resultado esperado.
  • Parámetros de evaluación para saber cómo se medirá el éxito.
  • Fecha de entrega para centrar los planes temporales.

Si se piden objetivos, es importante que se acuerden también las acciones que conducirán a su consecución.  Si no se hace, puede producirse la leyenda del alcalde que sufrió una plaga de víboras en su ciudad y que, para erradicarla hizo un llamamiento a todos los habitantes asegurándoles que remuneraría cada cabeza de serpiente que se le entregara en el ayuntamiento. ¿El problema? Que la gente se puso a criar víboras.

Los mejores líderes saben muy bien que la habilidad de pedir no acaba en el instante de formular la petición, sino que después empieza todo el proceso de acompañamiento, ofreciendo ayuda y retroalimentación (feed back) a las personas implicadas, sin olvidar de compartir el final de la historia, tanto si es victorioso como si se detectan puntos de mejora.

Cuando a este conjunto de “técnicas” se le suma la dosis adecuada de buena educación, se produce la mágica moraleja: “quien bien pide, bien recibe”.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «las habilidades directivas» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.