¿Problemas económicos o problemas financieros?
Cada día nos asombramos más por una distinción, realmente sencilla, pero que está en el origen de muchos de los errores de diagnóstico de empresarios acerca de su negocio. Se trata de distinguir entre los problemas económicos y los financieros. Una empresa tiene problemas económicos cuando no gana dinero. Tiene problemas financieros cuando le falta dinero en caja. Es obvio que las pérdidas acumuladas en el tiempo (problemas económicos) se acaban traduciendo en problemas financieros. Ante estos problemas no cabe pensar en echar el cierre al negocio, sino conocerlos y corregirlos.
Los problemas económicos son debidos a la aparición de pérdidas que están provocadas básicamente por:
- Los precios de ventas. ¿Cómo se fijan los precios? ¿Cómo están situados con respecto a la competencia? ¿Son tan altos que hacen perder posibilidades de ventas? ¿Son tan bajos que no cubren los costes directos o los gastos generales? ¿Se pueden implantar acciones para mejorar la oferta de nuestros competidores?
- Los costes directos de los productos. ¿Disponemos de una contabilidad analítica que nos permite conocer cuáles son los costes directos de nuestros productos? ¿Es sencilla y abarca únicamente la materia prima, la mano de obra directa y los gastos directos de producción? ¿Se conocen las desviaciones de los costes y se actúa sobre ellas? ¿Qué hacer con los productos no rentables? ¿Se considera a la contabilidad analítica como clave para la viabilidad del negocio?
- Los gastos generales. ¿Todos los gastos generales son necesarios y su dimensionamiento es el que estrictamente se precisa? ¿Se pueden identificar actividades que se llevan a cabo y, por tanto, generan un gasto, no añadiendo valor? ¿Están dimensionados los gastos generales al volumen del negocio para hacerlo rentable? ¿Se han establecido, con eficacia, campañas de reducción de gastos mediante la eliminación, simplificación, informatización y externalización de actividades?
Los problemas financieros aparecen cuando no hay dinero para hacer frente a los compromisos de pagos de la compañía. Ante ello no se trata de decidir pedir más crédito o aumentar el capital, sino de actuar en las causas que han provocado tal situación. Las causas, aparte de la presencia por las pérdidas acumuladas, pueden ser:
- Los stocks. ¿Están sobredimensionados con respecto a las ventas o a los plazos de respuesta de fabricación y de los proveedores de materias primas? ¿Existen stocks durmientes, sobrestocks, obsoletos, etc. y no hay planes efectivos de liquidación y de prevención?
- Los deudores. ¿Estamos dando crédito a los clientes por encima del mercado o de nuestras posibilidades? ¿Sabemos evitar el que nuestros clientes demoren sus pagos? ¿Actuamos con rapidez y contundencia ante los morosos evitando tener fallidos? ¿Evitamos tener deudores que no sean clientes? ¿Liquidamos rápido sus deudas?
- El inmovilizado. ¿Las inversiones, de todo tipo que hemos efectuado son rentables? Ante posibles inversiones obsoletas o de escaso rendimiento ¿existen planes para rentabilizarlas o recuperar el dinero?
- Los acreedores. ¿Nos conceden nuestros proveedores un crédito igual o mejor del que dan a sus mejores clientes? ¿Se adecúa los pagos de las inversiones a la obtención de beneficio que generan? ¿Creemos que las entidades financieras se comportan bien con nosotros? ¿Cómo podríamos obtener una mejor financiación externa?
Quizás para el directivo experimentado el post de esta semana le puede parecer muy obvio. Pero el participo de obvio es obviado. Por desgracia, este asunto se obvia en demasiadas empresas. Aunque no es un tema de fácil arreglo, es posible y muchas empresas lo han conseguido holgadamente. Existen soluciones.
En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre “la organización general de la empresa” que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.
Feliz semana a tod@s.
