El fracaso empresarial

El fracaso empresarial

21 marzo, 2026 0 Por JLHA

¿Por qué empresas con éxito fracasan estrepitosamente ante cambios del entorno? Porque:

  • Se ejerce un management extractivo. Un management sin visión de futuro, volcado en exprimir el margen económico del negocio actual, abusando de posiciones dominantes, presionando a los proveedores, externalizando y deslocalizando operaciones, sustituyendo empleos cualificados por empleos precarios y fomentando la revalidad y la competencia interna. Con ello se lamina el capital social (confianza) e intelectual (conocimiento) y se matan las fuentes de valor.
  • Se constituyen grupos de poder que se autoprotegen priorizando su propia supervivencia por encima de los objetivos estratégicos de la compañía. El management extractivo persigue el beneficio de quienes detentan el poder, cuyo único objetivo es mantenerlo a toda costa.
  • Se gestiona sólo el corto plazo. Priorizan el beneficio rápido por encima de la inversión paciente a largo plazo renunciando al desarrollo sostenible y a la innovación. Para mejorar la cuenta de explotación mensual no hay nada mejor que posponer la innovación.
  • Se quedan atrapadas por la excelencia y el éxito del pasado, que justifica el inmovilismo del presente. Los directivos son buenos porque han demostrado éxito en cosas que ya son obsoletas. Nadie quiere cambiar: los directivos porque temen quedar en evidencia o perder su status en una nueva situación, mientras que los empleados tienen miedo a ser despedidos. La empresa avanza hacia el futuro mirando el retrovisor.
  • Se desarrolla una gestión orientada al control. Empresas pobladas por directivos castradores que no crean nuevo valor, sino que ostentan el poder mediante el control permanente, bloqueando ideas emergentes e impidiendo desviaciones sobre la norma, en vez de apoyar iniciativas diferenciales. Cualquier propuesta es cuestionada y requiere permiso y supervisión.
  • Se expulsa el talento. Responden a consignas únicas del directivo de turno, eliminando todo pensamiento crítico. El talento requiere espacios organizativos para crecer. No soporta a los directivos autocráticos, que acaban rodeados de mediocres y aduladores. Quien puede irse se va.
  • Se instaura la fragmentación y la creación de silos. No existe coordinación administrativa, comunicación, ni visión común. Se constituyen silos (departamentos) estancos que responden a intereses parciales, se generan subculturas corporativas que llevan a la rivalidad y competición interna. El enemigo está en casa.
  • Se sacrifica el sentido común en el altar del proceso rutinario. “Las cosas se hacen así porque siempre se ha hecho así”. Los burócratas atraen a más burócratas para que les auxilien y, a su vez, crean más procesos y controles para auto justificarse. Se pierde de vista la generación de valor para el cliente.
  • Se retardan, de una forma letal, las decisiones críticas por pereza, comodidad, miedo o porque se ha incrementado la distancia entra las señales del entorno y los centros de decisión,

Jack Welch decía: “si el ritmo de cambio de una empresa es inferior al de su entorno, el final de la empresa está a la vista”. La única pregunta que resta es cuándo será el final. ¿Cuánto ser capaz de aguantar?

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «la organización general de la empresa» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.