La mayoría de las personas son buenas hasta que llegan a jefes
La mayoría de los humanos del planeta, por eso seguimos aquí, son buenas personas… hasta que llegan a jefes. Entonces, muchos se creen obligados a volverse o dictadores o evita-conflictos comodones y pusilánimes, hasta que los echan. Pero este es otro problema: los jefes inútiles suelen protegerse entre ellos. Aunque también hay subordinados no menos inútiles. La gente suele preferir un jefe insoportable pero competente a uno encantador pero incompetente.
La caída demográfica está acabando con el paro. Esto es bueno para todos ya que es más fácil irnos de una empresa a otra porque todas necesitan ahora más empleados eficientes, todas están buscando talento desesperadamente.
Echemos un vistazo a algunos rasgos en la actuación de los jefes incompetentes:
- Fomentan el enfrentamiento con sus subordinados. No creen en la franqueza radical sin complejos, en pensar juntos creando valor.
- No toleran que exista una cultura de empresa en la que cualquiera diga lo que piensa a cualquiera, jefe o no, en cualquier momento. Con respeto, pero para todos el mismo y, desde este respeto, sinceridad.
- Prefieren que sólo se diga lo que conviene y que de esta forma no mejore nada. La libertad de decir lo que se piensa es el entorno en el que florece la creatividad y la innovación.
- Buscan la mera obediencia porque es muy cómoda, aunque sólo genera repetición. Nunca fichan a personas que digan qué hacer, sino a quienes se les debe decir.
- Castigan el error ajeno y niegan siempre el propio. Desconocen el valor que tiene equivocarse como fuente de un aprendizaje.
- Huyen de encontrar caminos por los que se alcance la libertad de la buena que es la autodisciplina sin necesidad de jefes cuartelarios e inquisitoriales.
- Se apartan de la verdad cuando ésta no les es propicia para sus intereses particulares. Olvidan que cuando todos comprueban que la verdad los libera, ya no se quieren más silencios cómodos ni mentiras.
- Creen que todos se mueven por dinero, que el sueldo es lo más importante y compensa todas las insatisfacciones. No perciben que existen otras metas por las que la gente trabaja y es capaz de dejar el empleo si no las logra.
- Se concentran en obtener resultados a corto plazo sin pensar en nada más. Esta actitud acaba destruyendo el posible valor que se tiene después de hacer infelices a todos. Se debe lograr que todos crezcan y la empresa y sus beneficios crecerán con ellos.
En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «las habilidades directivas» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.
Feliz semana a tod@s.
