Nuevas formas de las empresas de espiar a sus empleados. (y II)

4 julio, 2020 0 Por JLH

Continuamos con el tema del post de la semana anterior (ver Nuevas formas de las empresas de espiar a sus empleados. (I)). Lo más sorprendente de todas estas nuevas formas de espiar no es el afán de los jefes por vigilar a sus empleados, sino el alto grado de disposición que estos últimos demuestran. En los primeros años de Internet, la vigilancia era percibida como algo malo que a menudo resultaba beneficioso ya que nos proporcionaba seguridad. Hoy en día, el hecho de estar tan expuestos nos ha dejado de resultar como algo nocivo para nuestro día a día. Spicer, en un artículo de The Guardian advierte: “Muchos empleados creen que las últimas formas de vigilancia digital son “geniales”. Este entusiasmo es compartido por varios miles de asalariados que voluntariamente han comenzado a usar dispositivos que su empresa les ha otorgado para rastrear su actividad física”.

Una de las razones de este nuevo Gran Hermano laboral que Spicer señala en su artículo es que la tecnología ofrece a los empleados “la oportunidad de comprenderse a sí mismos”. Es decir, parece que resuelve una de nuestras demandas existenciales más profundas, alimenta el “impulso narcisista de explorar lo más fascinante de nuestras vidas: nosotros mismos”. Tras la recopilación de datos en tiempo real, existe “la esperanza de que podamos mejorar y cumplir con las demandas generalizadas de estar en mejor forma, más sanos y ser más productivos”. La historia de las tecnologías y la publicidad narcisista expedida de forma masiva nos han cambiado por completo.

El profesor continúa explicando: “Piense en sus amigos de Facebook, que regularmente suben a la red social datos de su rutina de ejercicios. Comparten información íntima con la esperanza de obtener a cambio unos cuantos “like”. Del mismo modo, probablemente a los empleados les satisfaga compartir información íntima con su jefe. Quieren sentirse como si alguien los estuviera mirando y se interesase por su vida”.

Amazon es otra de las empresas punteras en este tipo de tecnologías, pero en vez de usar un aparato tan intrusivo como el microchip, lo hace con pulseras que rastrean las ubicaciones de los trabajadores en el almacén. “Llevamos este dispositivo de mano que registra nuestra productividad en todo momento”, afirma Bloodworth, un periodista que pasó un mes trabajando para Amazon y contó su experiencia en un libro. “Cada vez que recogía un artículo, saltaba el temporizador de cuenta regresiva que medía el tiempo que tardaba en pasar al siguiente. También recibías advertencias que te alentaban a aumentar tu productividad. Eres constantemente rastreado y calificado”, señala. Además, los trabajadores tenían que pasar por escáneres de seguridad estilo aeropuerto al principio y al final de los turnos, así como también para llegar a las áreas de descanso. “Ir al baño fue descrito como un “período de inactividad”, hasta el punto de que Bloodworth encontró en una ocasión “una botella de orina en uno de los estantes”.

Evidentemente, Amazon negó tales afirmaciones. “Los dispositivos de escaneo son comunes en todo el sector logístico y de almacenes, y están diseñados para ayudar a nuestra gente a desempeñar sus funciones. Todos nuestros empleados tienen fácil acceso a las instalaciones sanitarias, que se encuentran a pocos pasos de su lugar de trabajo, pueden usar el baño cuando sea necesario, no controlamos las pausas”, declaró la empresa ante las duras aseveraciones de Bloodworth.

James Farrar es el famoso conductor de Uber que ganó una batalla legal contra la compañía por los derechos de los conductores. «Recopilan muchísima información. Una de las cosas de las que te informan diariamente es cómo ha sido de buena la aceleración o la frenada. Luego, obtienes una calificación. Lo que más me preocupa es que esta información se está incorporando a un algoritmo de gestión directiva. Deberíamos tener acceso a los datos y entender cómo se usan», manifiesta Farrar.

La réplica de Uber es que el monitoreo se usa para ofrecer «un viaje más suave y seguro, y para informar a sus trabajadores de cómo conducen». De todos modos, «no toda la vigilancia es mala», según Farrar. Hace tiempo que fue agredido por un cliente y ahora está pidiendo cámaras de vigilancia en todos los vehículos con el objetivo de mejorar su seguridad y la de sus compañeros.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 23 preguntas sobre la organización general de la empresa, que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.