La financiación alternativa de la empresa

29 febrero, 2020 0 Por JLH

El circuito bancario convencional sigue vetado para muchas empresas y emprendedores, y no consiguen la financiación que precisan. Según el último informe de las Cámaras de Comercio, casi el 90% de las pymes ven más difícil acceder a un crédito y para un 70% obtener liquidez es más caro ahora. Además, han aumentado las exigencias de los bancos, las comisiones y los tipos de interés. Por otro lado, dada la negativa experiencia que los bancos tuvieron con la última crisis están exigiendo que las clásicas garantías o avales prestados por la propiedad cubran generosamente el crédito concedido a la compañía. Su lema parece ser que “si la empresa no paga el crédito, que apechugue la propiedad y nosotros quedemos inmunes”. No quieren tener riesgo alguno y por eso lo trasladan, olvidándose de que sólo su asunción justifica la existencia del beneficio.

Últimamente están apareciendo comentarios de los gurúes financieros en el sentido de que las empresas deben dejar de confiar en la banca clásica. Ésta, antes de 2007 suministraba el 70% de la financiación de las empresas y ha caído, en los últimos años, a un 54 %. Esta reducción ha sido debida a la exigencia del saneamiento de sus activos, la nueva regulación y el mayor rigor en la concesión de créditos. Parece ser que la concesión de créditos de la banca será cada vez más escasa por las regulaciones, tal y como, en su día, manifestaron las autoridades económicas. En USA la financiación corporativa por vía bancaria apenas representa el 20 %. Por todo ello se está recomendando a las empresas que busquen su financiación por medio de la alternativa a la banca.

En la actualidad, y desde hace bastantes años, son varias las instituciones no bancarias que están ofreciendo financiación a la empresa, con un mayor o menor éxito. Nos vamos a referir al MARF o mercado alternativo de renta fija. Ha crecido un 63 % en emisiones y hasta noviembre 52 compañías lo utilizaron para cubrir sus necesidades de financiación. De ellas 18 lo hacían por vez primera.

Acudir a este mercado ofrece varios atractivos. Veamos los más singulares:

  • Los plazos de devolución. Permite tener el vencimiento de todo el principal a final de la vida del bono.
  • El tiempo de devolución más frecuente es de 5 años, pero es extensible hasta los 12 años.
  • Las cláusulas de la operación son menos exigentes y facilitan más capacidad de maniobra a la empresa que las fijadas por la banca.
  • La diversificación que permite acabar con la dependencia exclusiva de la financiación de los bancos. Depender de un solo proveedor financiero puede suponer llegar al cierre de la empresa en caso de no tener acceso a otras fuentes de financiación.
  • La flexibilidad que ofrece el MARF al disponer de una gama amplia de productos a escoger por la empresa.
  • La agilidad en el tiempo de decisión de la operación que se sitúa entre 5 o 6 semanas dependiendo de la calidad y disponibilidad de la información.
  • La mejora de la notoriedad de la imagen corporativa.

Pero no todas las empresas pueden gozar de estas ventajas. El perfil de las empresas para poder entrar en el MARF es el siguiente:

  • Volumen de negocio superior a 300 millones de euros.
  • Beneficio bruto de explotación (ebitda) superior a 15 millones de euros.
  • La deuda financiera neta no puede exceder en 3 veces al ebitda.

Estas condiciones, por desgracia, no las reúne la inmensa mayoría de las empresas españolas. No pueden entrar: ni los emprendedores, ni las micro, ni las pequeñas ni gran parte de las medianas. ¡Qué lástima!

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 23 preguntas sobre el exigible a largo plazo”, que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.