¿Especialización o multitarea?

20 mayo, 2017 0 Por JLH

La especialización del trabajo consiste en la asignación de las diferentes tareas de un proceso productivo, a diferentes individuos atendiendo a sus características, habilidades y experiencias. Fue desarrollada plenamente con la industrialización y la creación de modelos productivos en masa. Adam Smith, el llamado “padre de la ciencia económica”, precisó que la división del trabajo por medio de la aparición de profesionales más habilidosos conllevaba el alcance de mayores niveles de eficiencia y un claro ahorro de recursos. Siguiendo esta línea de especialización, Frederick W. Taylor creó un sistema de organización racional del trabajo, conocido como taylorismo, con vistas a conseguir los mayores niveles de productividad y de beneficios. Se ayudó de las innovaciones industriales de su tiempo, que potenciaron el reparto de las tareas de producción.

Las características principales de la especialización del trabajo son:

  • La existencia de profesionales con conocimientos y capacidades específicas para desarrollar con éxito una tarea específica.
  • El especialista desempeña su rol en varios ámbitos de la empresa.
  • Permite el acceso a salarios más elevados. También dificulta su reemplazo.
  • Reduce los errores, aumenta la calidad y simplifica el proceso productivo.

El principal argumento a favor de la especialización es la ayuda a conseguir mayores niveles de eficiencia para las empresas, al reducir los costes y los tiempos de todo tipo. Contratar personas con una preparación determinada para la realización de un proceso concreto permite a las empresas agilizar y abreviar los plazos tanto de conseguir el adecuado rendimiento del contratado, como de la ejecución de la tarea.

Las empresas suelen definir al empleado multitarea como aquella persona capaz de hacer muchas actividades o tareas, siendo eficiente, economizando tiempo y ejecutándolas bien a la primera. Su perfil pone de relevancia su gran capacidad para desempeñar tareas muy variadas en temas diversos. Para alcanzar esa faceta de “todoterreno” se ha visto obligado a ampliar sus conocimientos, habilidades y competencias. Hoy en día es importante estar en disposición de poder servir en varios departamentos de la misma empresa, de ejecutar distintas tareas junto con las que en principio se asignaron.

Las dificultades económicas pueden impedir, en muchas ocasiones, contratar a tantos empleados como se precisan para poder desempeñar cada función con total dedicación. Son muchas las empresas que se ven obligadas a buscar empleados “multitarea”, a los que confiar diferentes labores dentro de la compañía. Es un fenómeno cada vez más extendido por parte del empresariado. Ya no se busca tanto un perfil “experto” en un área determinada, sino profesionales capaces de “adaptarse” a diferentes entornos.

Algunas empresas suelen convertir a sus empleados en «todo terreno» por la necesidad de cubrir puestos ante bajas puntuales. El principal escollo es «motivacional», pues en algunos casos pone la miel en los labios a los trabajadores y no tienen la oportunidad de aplicar lo aprendido. Por otro lado, en caso de producirse una vacante, puede causar problemas de clima laboral, al contar con varias personas preparadas para el puesto, que pueden sentirse defraudadas por no ser las elegidas.

Veamos las ventajas que ofrece esta opción de multitarea.

  • Supone un ahorro de costes para las empresas ya que pueden confiar a un solo profesional las tareas y/o funciones de varios especialistas.
  • El empleado tiene una mayor facilidad para crecer y evolucionar profesionalmente en la medida en que lo hacen las necesidades de la compañía.
  • Dota de flexibilidad a la organización de la empresa, permitiendo a ésta realizar cambios sin que éstos sean “traumáticos” para el proceso productivo del negocio.

Por otro lado, también existen inconvenientes. Veamos los más significativos:

  • Se pierde la visión del experto y la profundidad a la hora de llevar a cabo ciertas tareas ya que hay una menor especialización.
  • Se arriesga la cadena de valor confiando muchos procesos a un sólo colaborador, que puede volverse indispensable, pero también irremplazable.
  • Puede darse un descenso de la productividad del empleado, ya que al tener más roles y tareas en muchas ocasiones debe, emplear más tiempo en su desempeño.
  • El trabajador se enfrenta al riesgo de que disminuya la calidad de su labor.
  • Estas personas están constantemente presionadas para “sacar” un asunto pendiente tras otro, y de manera perfecta para que se le reconozca su valía. El sistema nervioso se altera. Aparecen problemas como el estrés, el dolor de cabeza, la irritabilidad, el mal humor, la ansiedad, el insomnio, y otros.
  • La empresa puede verse afectada con un empleado de estas características, porque tarda en aprender, está fatigado constantemente, no es productivo, y le es poco factible establecer prioridades al perder la noción de cuáles son las actividades más y menos importantes.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 23 preguntas sobre “la Seguridad Social y lo laboral”, que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.