El ocaso de la contabilidad tradicional  

23 julio, 2022 0 Por JLH

Se atribuye al eximio dramaturgo y poeta alemán, Goethe, la frase de “el sistema contable de la doble partida es uno de los inventos más bello del espíritu humano. Todos los buenos empresarios deben utilizarlo en sus actividades económicas”. A pesar de ello, la contabilidad no es una ciencia exacta y siempre ha vivido sometida a una importante limitación: sólo registra, clasifica y resume sucesos traducibles a unidades monetarias.

Hoy, esto es gran obstáculo que explica el deterioro de su utilidad y que ha permitido a académicos como Baruch Lev a pronosticar su muerte a partir de las siguientes causas:

  • Existe un trato deficiente de los activos intangibles que son los auténticos creadores del valor de las empresas. El 80 % de las empresas que salen a Bolsa en USA lo hacen con pérdidas. Una de las razones señaladas es la importancia que han ganado los intangibles en las valoraciones del mercado. Es algo que la contabilidad no refleja como tal. Gran parte de los costes de desarrollo de activos intangibles se contabilizan como un gasto del ejercicio en lugar de ser un activo que se debe amortizar.
  • Creciente prevalencia de estimaciones subjetivas que van más allá del registro de las transacciones con terceros. Los esfuerzos de los reguladores y de los profesionales de la contabilidad del mundo elaborando cada vez más normas y más complejas, no consiguen que la información financiera refleje correctamente la rentabilidad de las empresas ni su valor. El 75 % de las normas y los standards de contabilidad publicados por el FASB no afectaron de ninguna manera a los accionistas de las empresas implicadas.
  • No se reconocen sucesos relevantes que tienen una gran influencia en el valor corporativo de las compañías, o su reconocimiento no es sistemático. La relevancia de la información reside en que sirve para conocer cómo la empresa desarrolla y mantiene ventajas competitivas sostenibles mediante innovaciones de éxito. Muchos hechos de relevancia como la firma o cancelación de contratos, las alteraciones tecnológicas externas, los programas de investigación fallidos, las pérdidas de talento, etc., no se contabilizan nunca porque no son transacciones explícitas con terceros.

Hemos de lograr que los informes corporativos dejen muy claro cómo una compañía está ganando sus beneficios, y no solamente cuánto beneficio ha ganado. Para cada medida contrastada del rendimiento del capital financiero, se necesita otra para el social, es decir los beneficios económicos que se derivan de la cooperación entre grupos de personas y en el aprovechamiento de ecosistemas naturales que se convierten en bienes valiosos en el futuro.

Si la empresa quiere restablecer la confianza de la sociedad, debe ser más transparente y reconocer que los recursos y los beneficios sociales se tienen en cuenta en su gestión diaria. La creación de valor se debe hacer de una forma compartida, es decir, que al mismo tiempo que se crea valor económico también se crea valor social y ambiental y se cumple con la Administración Pública. El gran paso que debe dar la contabilidad del futuro es el de convertirse en un estado de información no financiera.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre “la organización contableque le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.