La dirección por crisis y sobresaltos

25 abril, 2020 0 Por JLH

Desde hace bastante tempo venimos observando que este peculiar sistema de dirigir está muy extendido y popularizado en el mundo empresarial. Se trata de un potente malgastador del tiempo de los directivos y del resto del personal de todas aquellas compañías que lo sufren.

Vamos a intentar describir las causas más frecuentes de esta típica actuación y comentar posibles formas de corregirlas:

  • La falta de planificación en la empresa.

No existe otra alternativa: se debe llevarla a término. Es imposible funcionar correctamente sin unos objetivos claros y definidos.

  • Escasa actitud de anticipación al cambio.

En los tiempos que corren, hay que aprender a esperar lo inesperado e incluso lo ilógico. Esperar no quiere decir estar inmóvil, sino más bien saber intuir por donde «irán los tiros» y actuar en consonancia.

  • Querer y esforzarse en planificar al «ciento por ciento», sin dejar tiempo para los imprevistos.

Siempre existirán imprevistos. Debemos reservar un porcentaje de tiempo para los imprevistos, las crisis y las urgencias.

  • Exceso de optimismo al calcular nuestras posibilidades reales para llevar a cabo los asuntos.

Aprender que casi siempre es preciso más tiempo del calculado. Seamos realistas. Recordar la ley de «nada es tan fácil como a simple vista parece».

  • Existencia de errores al determinar las prioridades de actuación. Se deben efectuar frecuentes cambios y hay un exceso de volubilidad en los mismos.

Ejercitarnos. No dejar las cosas iniciadas a medias. Ser muy críticos a la hora de marcar prioridades y ser consecuentes con las mismas.

  • Tendencia a reaccionar, de inmediato, ante cualquier problema nuevo como si fuera el más importante.

Antes de actuar, verificar la importancia real de cada problema. No caer en el folklore de la acción uniformemente acelerada. Saber delegar.

  • Dejar el trabajo y las decisiones para «mañana».

Quitar la palabra «mañana» dentro de lo posible. No demorarse en acciones clave. El tiempo es un enemigo que casi nunca arregla nada.

  • Exceso de «rigorismo» y preciocismo en las tareas.

Seamos conscientes de que, a nivel directivo, es más importante el planificar que el ejecutar. No agravemos el tiempo de ejecución cayendo en un preciosismo, a todas luces, estéril.

  • Frecuente presencia de errores humanos, averías en las máquinas e instalaciones, incumplimientos de los suministradores, etc.

Siempre existirán errores, pero si se conocen las causas y se actúa sobre las mismas, su frecuencia y efectos se pueden minimizar.

  • El «bloqueo» de los problemas por parte de los subordinados.

Hay que actuar con sentido previsional y cuidar de que no se hagan bolas de nieve.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 23 preguntas sobre “la organización general de la empresa”, que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.