Algunas causas de la defunción de la empresa familiar

11 septiembre, 2017 0 Por JLH

Según las estadísticas existentes, de cada 100 empresas familiares que logran la segunda generación sólo sobreviven 30. De éstas, únicamente 15 continúan activas en la tercera generación. Por otro lado, circula una leyenda muy difundida que indica que el abuelo crea la empresa, el hijo la desarrolla y el nieto la liquida. Las causas de esta preocupante situación son variopintas y muchas de ellas coinciden con la defunción de las empresas no familiares. Pero, no podemos olvidar que existen unos motivos muy característicos que afectan solamente a la empresa familiar. Comentemos un par de ellos.

No existe una clara y precisa separación entre el patrimonio empresarial y el familiar. Esto provoca decisiones que normalmente dificultan la vida de la compañía. Veamos algunas:

  • La descapitalización de la empresa mediante la transferencia de fondos propios a inversiones estrictamente familiares. A veces con intención de aumentar el patrimonio personal o de la familia y otras simplemente de disponer de un mayor nivel de vida o de boato personal.
  • Forzar el reparto de beneficios, a todas luces exagerado, para contentar a la familia.
  • Aprovechar la capacidad de endeudamiento de la empresa para conseguir financiación destinada a inversiones estrictamente familiares.
  • Ejercer la célebre práctica de la “confusión de bolsillos”. Mediante la misma, la empresa paga tanto sus propios gastos como los personales del dueño y de su familia.
  • Remunerar a los miembros de la familia que trabajan en la empresa, NO en función del puesto que ocupan, del mercado y del resultado de su gestión, si no de acuerdo con las necesidades personales que tienen. Por supuesto que éstas siempre están situadas en un nivel muy por encima de lo que ellos aportan a la empresa.

La otra causa consiste en la confusión entre la dirección de la empresa y la propiedad de la misma. Vemos con harta frecuencia cómo al frente de la empresa, o de departamentos estratégicos, se ha situado a una persona cuya mayor o única cualidad es ser hijo o nieto del fundador y ser miembro prominente de la familia propietaria, con independencia absoluta de la posesión de las capacidades para ser un buen gestor. Esta situación se genera al confundir los lazos de afecto, propios de la familia, con los lazos contractuales, propios de la empresa. Observamos que a ello se suele añadir que no se cree, y mucho menos se siguen, las prácticas generalmente reconocidas como adecuadas y necesarias para una correcta gestión empresarial.

Si por una, o ambas circunstancias anteriormente descritas, la empresa entra en un período de recesión, normalmente previo a la defunción, la familia propietaria empieza a ponerse nerviosa y se genera una retahíla de intereses en conflicto, de divisiones, e incluso de odios, que provocan una serie de malentendidos, reivindicaciones y urgencias no deseadas ni al peor de los enemigos.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 23 preguntas sobre “las peculiaridades de la empresa familiar, que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.