Cuánto vale una empresa

28 enero, 2017 0 Por JLH

Hemos visto lo fundamental que es tener contento al accionista. Dos son los caminos más importantes para lograrlo: pagarles un buen dividendo y que vean cómo aumenta el valor de su acción. Para conocer esto segundo, si la empresa no cotiza en la Bolsa, es preciso valorar la compañía. En la literatura financiera aparecen multitud de métodos para conseguirlo. Algunos de ellos son francamente exóticos. Si queremos demostrar a los accionistas que estamos creando valor para ellos y en qué cuantía, debemos seleccionar el método más significativo y mantenerlo en los años. Vamos a comentar los más habituales.

Los métodos basados en la contabilidad, tales como los denominados:

  • El valor contable, o patrimonio neto o valor en libros. Se obtiene por diferencia entre el activo total y el pasivo exigible según los datos reflejados en la contabilidad. Es el excedente del total de bienes y derechos de la empresa sobre el total de sus deudas.
  • El valor contable corregido o patrimonio neto corregido o valor intrínseco. La fórmula que se aplica es exactamente igual a la anterior, pero previamente se han revisado los valores contables del activo y del pasivo y se han corregido todos aquellos que, por las causas que fueren, no se ajustaban a la realidad. Las correcciones más usuales son: los clientes considerados como incobrables; los stocks que conviene desvalorizar o revalorizar; las plusvalías de los terrenos e inmuebles; los ajustes de ciertas partidas del inmovilizado material, y de la cartera de valores; el reconocimiento de deudas o cargas no recogidas por la contabilidad.
  • El valor sustancial bruto. Se trata de evaluar la inversión total (activo) que es preciso comprometer en la empresa para asegurar la permanencia de su beneficio, prescindiendo totalmente de cómo se va a financiar dicho activo. Se eliminan todas aquellas partidas que no son estrictamente necesarias para asegurar la continuidad del negocio. Se deben incorporar todas aquellas que faltan pero que se consideran también necesarias para que el negocio funcione. El neto se obtendría descontando las deudas necesarias.
  • El valor de reposición de los activos necesarios para la explotación. Ello coincide con el capital que se precisaría para crear una empresa de características parecidas a la existente.
  • El valor de liquidación. Es una estimación del valor que podría alcanzar una empresa si se liquidara. Se deben valorar los activos de la empresa como si se vendiesen de una forma desmembrada. De lo anterior se deben descontar las deudas contraídas, los impuestos y todos los gastos inherentes a la liquidación, sobre todo el pasivo social, es decir las indemnizaciones del personal. Este valor no depende de ninguna fórmula sino únicamente de la pericia de los expertos conocedores del mercado de los bienes que la empresa posee.

Por otro lado, existen unos métodos relacionados con la rentabilidad. Es bien cierto que el valor de una empresa normal depende primordialmente de los beneficios futuros que sea capaz de generar. Veamos, pues, otros métodos en los que los resultados futuros juegan un importante papel.

  • Valor de rendimiento del dividendo o del beneficio. Se trata de establecer un dividendo determinado o unos beneficios estimados y aplicarle una tasa de descuento establecida. De esta forma podría valorarse como una renta perpetua de anualidad igual al dividendo, o bien la capitalización del beneficio generado por la compañía.
  • Valor según un PER. Éste es la relación entre el valor de la acción y el beneficio por acción. Es una referencia muy utilizada en la Bolsa. Para conocer el valor de la empresa por medio de este método se multiplican los beneficios netos de la compañía por el PER seleccionado de acuerdo con el sector, el crecimiento y el riesgo de la misma.
  • Valor híbrido. El valor de la empresa calculado por este método suma al valor neto patrimonial (contable) el valor de los beneficios que es capaz de hacer en un año ajustado por un corrector que va de 1,5 a 3. Se ha venido utilizando tradicionalmente en Europa. Hay países que tienen editadas listas del valor del citado corrector según zonas geográficas y tipos de negocio.
  • Valor según la U.E.C. (Unión de Expertos Contables de Europa). Consta de obtener lo que ellos llaman el superbeneficio o diferencia entre el beneficio real y el que se obtendría si los recursos se invirtiesen a un interés sin riesgo. A este valor se le añade el valor sustancial neto.
  • El valor de los flujos de tesorería descontados (DCF). Se fundamenta en que el valor de una sociedad se justifica en el valor actual de los flujos netos futuros de los excedentes financieros, que se reparten vía dividendo, sin deteriorar la capacidad de la empresa para continuar generando beneficios. Se efectúan unas cuentas de explotación de los próximos 5 años. No se incluyen los gastos financieros para evitar distorsiones. Al beneficio antes de impuestos se añaden las amortizaciones y se le resta el impuesto de sociedades. De lo anterior se descuentan las inversiones necesarias para que la empresa funcione en los citados 5 años. Se utiliza una tasa de actualización, que parte de una tasa base de rendimiento sin riesgo, a la que se añade una prima que intenta compensar el riesgo en que incurre el inversor.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 23 preguntas sobre “los recursos propios”, que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.