Insistir en lo que no funciona
Existe una teoría, muy conocida en el ámbito de la contabilidad, denominada “teoría del coste hundido”. Su principio es claro: las inversiones del pasado no deben condicionar automáticamente las decisiones del futuro, porque, a menudo, pueden acabar generando pérdidas mayores. Por eso, en ocasiones, hay que saber trazar una línea, ignorar lo ya hecho y gastado, analizar la situación desde un nuevo marco de referencia y abandonar lo realizado.
Aunque esta teoría es muy sencilla desde el punto de vista conceptual, es tan relevante que debería estar mucho más presente a la hora de tomar decisiones en distintos ámbitos de la gestión de la empresa. Comentemos algunos ejemplos clásicos de su aplicación.
- El más directo y evidente se encuentra en la dirección de proyectos. Da igual que hablemos de una implementación tecnológica, un lanzamiento comercial o una estrategia de internacionalización. En todos los casos hay que estar dispuesto a dejarlo correr. Para hacerlo con criterio, siempre se recomienda que los proyectos incluyan no sólo indicadores de cumplimiento de la planificación, sino también de valor aportado. Si estos objetivos no se alcanzan, es cuando debería aplicarse la recomendación de ser valientes y no insistir, abandonando el proyecto.
- También es aplicable esta teoría en los procesos internos de la compañía. ¿Cómo? Efectuando una revisión sistemática y periódica de las operaciones rutinarias que permita detectar cuando conviene suprimir o simplificar o mecanizar actividades, es decir innovar, aunque esto implique abandonar una forma de hacer que había funcionado en el pasado. En este caso, la teoría comentada se complementa con otra máxima bien conocida en la gestión de operaciones que reza: “a veces la mejor forma de optimizar un proceso es… eliminarlo”. Pero, esto requiere valentía y capacidad para cuestionar que antes daba resultados.
- También se aplica a la gestión de las personas. Una empresa debe ser capaz de asumir que, por mucho que se haya invertido en un profesional, si su nivel de compromiso, excelencia y honestidad decae irremediablemente, seguir confiando en él puede salir mucha más caro que poner fin a la relación. Esta misma lógica sirve desde la perspectiva individual: muchos profesionales caen en la trampa de seguir dedicando su talento a una empresa solo por el tiempo que ya han invertido, cuando quizá ha llegado el momento de emprender un nuevo rumbo donde su esfuerzo sea más valorado.
Saber reconocer cuando se debe dejar de insistir no es una derrota, sino una muestra de lucidez. Warren Buffett dijo: “cuando te encuentras un agujero, lo primero que debes hacer es dejar de cavar”.
En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «la organización general de la empresa» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.
Feliz semana a tod@s.
