Las malas personas

Las malas personas

27 junio, 2026 0 Por JLHA

¿Qué hacemos con los que dan unos buenos resultados, pero son unas malas personas? Cumplen con sus objetivos, a veces con creces, pero derraman toxicidad a raudales. Irradian negatividad. Gestionan su sinceridad de un modo interesado. Siembran agravios comparativos. Se rodean de víctimas propicias a su verborrea empapada de superioridad moral. ¿Qué nos aconsejan?

  • El moralista nos recomendará echarlos con cuidado a cambio de una buena indemnización y un pacto de no competencia.
  • El buenista propondrá darles infinitas oportunidades para que se rediman.
  • El utilitarista nos indicará que miremos a otro lado y que aguantemos y aprovechemos su rentabilidad.

¿Mantenemos los resultados que nos aportan y pedimos paciencia al resto del equipo o bien ponemos los valores por delante aun a renunciar a unos ingresos que seguro necesitamos? Si hablamos mucho de propósito, si proclamamos determinados valores, no podemos mantener a gente que los conculca con su comportamiento cotidiano. No podemos. O renunciamos a los valores y entramos en un relativismo moral infinito, o tomamos decisiones incómodas.

Antes de llegar a decisiones drásticas y definitivas uno debe haber reiterado algunas conversaciones difíciles. La gente merece una oportunidad, o dos, o más. Esto depende de la cultura de cada empresa, Pero si toleramos malas prácticas, si no queremos ver que detrás de determinados resultados no hay buena gente, entonces abrazamos definitivamente la mediocridad.

No se trata de buscar a pluscuamperfectos de la bondad. Se trata de tener simplemente buena gente que respeta a los demás. Sin complicarnos la vida excesivamente. Hay cosas que son tolerables y otras no. Hay límites. Uno se puede equivocar. Pero hay límites. El límite está en el respeto a los demás. A los clientes, a los compañeros, a los accionistas, a los stakeholders. Hay límites que deben ser conocidos. No podemos dar resultados de cualquier manera. No a cualquier precio. No podemos mantener en nuestras empresas a gente que no nos representa, que nos entierra la dignidad.

Necesitamos empresas donde predomine la gente buena y la buena gente. Gente buena que nos aporte trayectorias con más resultados que excusas, que nos ayude a dar resultados hoy y a deshacer los nudos que nos permitan a dar resultados mañana. Buena gente que nos refuerza la solidaridad interna, que siente la complicidad como un pacto no escrito con sus compañeros. Gente buena que despliega comportamientos que limitan a derecha con el respeto y a izquierda con el sentido común. Sencillamente, gente en la que uno puede confiar.

La buena gente crece haciendo crecer a los demás. Con ser buena persona no es suficiente para ser un buen profesional. Pero nuestros líderes y nuestros referentes solamente pueden ser los que suman profesionalidad y buen hacer. No se puede ser un buen profesional si no se es una buena persona. En cierta ocasión vimos cómo a un alto directivo en el mismo momento le dieron su bonus e ipso facto le despidieron. El bonus era por los resultados, el despido era por cómo los había conseguido.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «las habilidades directivas» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.