Sencillez
Admiramos a los líderes que lo hacen fácil. Para sofisticar sirve cualquiera, pero alcanzar la sencillez requiere mucho talento. Los líderes sencillos juegan otra liga. No encajan fácilmente en todas esas distinciones académicas sobre liderazgo. Al final nos perdemos entre lo que es el liderazgo transaccional, el situacional, el transformacional, el democrático, el coaching, etc. Olvidamos lo básico: liderar implica influir y llevar a las personas a otro nivel. El liderazgo es necesario porque mandar no es suficiente. Veamos cómo actúan estos líderes sencillos que tanto admiramos.
- Líderes que enfocan. Recuerdan hasta la saciedad que las empresas vivimos gracias a tener clientes. Insisten mucho en lo que no hay que hacer. Saben que liderar no es inundar la empresa de planes.
- Líderes que llenan las agendas de sentido y de exigencia. Exigen desde la autoexigencia. Las cosas no son fáciles, se requiere consistencia y no confundir las innovaciones con las ocurrencias.
- Líderes que esbozan el futuro con ambición y con humildad. Son capaces de concretar las oportunidades del presente, pero también de poner el futuro en la agenda del presente.
- Líderes que ponen a las personas en el centro, sin retóricas. Que respetan a los demás, en especial cuando tengan con ellos conversaciones difíciles. Que sienten que sin las personas las cosas no tienen sentido.
- Líderes que piensan por cuenta propia. Con habilidad suficiente para dejar de hacer pronto lo que ya no tiene sentido. Que saben superar decisiones que en el pasado probablemente ellos mismos tomaron. Que impulsan cambios más allá de las modas del management.
- Líderes que ayudan a interiorizar Éstos son las personas en transición que han interiorizado una transformación que les da sentido. Ayudar a interiorizar más que motivar. La motivación es la consecuencia.
- Líderes que aportan positividad en medio de la complejidad. Liderar para construir algo que merezca la pena. Expresar una resilencia amable. La positividad es la base de la confianza y ésta la del empoderamiento.
- Líderes que expresan una cultura corporativa propia. Líderes que saben digerir los éxitos sin regodearse. Que viven el éxito como una anécdota agradable. No tratan de gustar a todos, pero sí de servir a todos.
- Líderes que saben distinguir entre objetivos y legado. Los objetivos de cada año son los objetivos más importantes de la historia de una empresa. Tener sentido del legado es entender lo que queremos dejar. Lo que nos va a transcender. No es vanidad, es la síntesis de una vida al servicio de los demás.
- Líderes que alcanzan la Líderes que dudan. Los que no dudan son muy peligrosos, no son de fiar. Líderes que transitaron de la simplicidad a la sencillez. Militan en el sentido común. Escuchan a quienes le contradicen. Brillan sin prosopopeya. Son un dique contra la soberbia y la autocomplacencia. Entienden a los expertos, pero prefieren a la sabiduría. Ejercen la sencillez como una forma de estar y de servir.
En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 40 preguntas sobre «las habilidades directivas» que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.
Feliz semana a tod@s.
