Los stocks durmientes y los obsoletos

8 octubre, 2016 0 Por JLH

Para nosotros un stock durmiente es aquel cuya rotación está muy por debajo de la media de la empresa, pero continúa siendo vendible. Casi todas las empresas tienen este tipo de stocks. Las que están bien gestionadas los saben identificar, conocen sus causas, intentan mejorar sus sistemas para no reincidir en los errores y son capaces de liquidar, sin pérdidas, este tipo de stock.

Lo primero que se debe llevar a cabo es el disponer de algún sistema que permita identificar cuáles son. Normalmente se utilizan ratios tales como los días de cobertura de los stocks, las fechas del último movimiento, las opiniones de comercial y las de producción para las materias primas y los semielaborados.

Debemos conocer las causas por las que se originaron dichos durmientes. Estas pueden ser múltiples: método de lanzamiento de pedido inadecuado, previsiones de ventas no realistas, participación desfasada del artículo en la familia, utilización de unos parámetros desfasados en el cálculo del pedido, etc. Seguro que en algo nos hemos equivocado. Debemos aprender de los errores en los que hemos incurrido.

Dos son las acciones a emprender. Por un lado, localizar la fuente de los errores en los que sea incurrido y que han generado los durmientes. A partir de aquí implantar las acciones necesarias para no reincidir en los mismos. Por otro lado debemos idear acciones para liquidar este sobrestock ya sea contando con la ayuda del proveedor o bien mediante una venta “subvencionada” a nuestro clientes habituales o montando algún tipo de oferta a presentar a mercados emergentes.

Es el momento de evaluar cuál es la rentabilidad que aporta cada uno de los productos para posicionar posibles precios de venta. Nos debemos mover entre dos extremos: los costes de mantener los stocks incluyendo en los mismos su clara depreciación a medida que transcurre el tiempo y el sacrificio de margen por una venta a un precio rebajado.

Estas ventas tienen sus ventajas tales como la conversión de los mismos en dinero aportando liquidez a la empresa y la eliminación de gastos de mantenimiento. Pero también se pueden contemplar inconvenientes tales como el deterioro del margen y el posible daño a la imagen de la compañía.

Los stocks obsoletos son los correspondientes a aquellos productos que el mercado ni los aprecia ni los quiere y que vamos a tener enormes dificultades, por no decir todas, para colocarlos. Por desgracia también abundan las empresas. Qué duda cabe que aquellas en las que impera la moda son las más afectadas. En igual situación se encuentran las que están situadas en un sector en constante ebullición tecnológica que provoca que los productos envejezcan en su más tierna infancia.

Ante estos efectos de obsolescencia, la empresa debe estar muy despierta, observando constantemente qué está haciendo la competencia y cómo puede repercutir en sus productos. Dos actuaciones nos parecen básicas:

  • Presencia constante en el mercado en base a contactos continuos con clientes, proveedores, suministradores de la competencia, etc. para tener puntual conocimiento de “hacia dónde van los tiros”. Que los cambios no nos pillen desprevenidos y se puedan contrarrestar sus efectos, no sólo en las ventas sino también en el almacén de los productos.
  • Especial cuidado y extrema prudencia en la planificación de la producción y de las compras de los componentes de todos aquellos productos que “suenan” en el mercado que estarán sometidos a cambios sustanciales.

Tener un stock considerable de productos obsoletos por no haber seguido escrupulosamente estas sencillas normas, la empresa lo puede pagar muy caro. No olvide que la liquidación de los obsoletos suelen tener varias alternativas: destrucción y venta como chatarra, aprovechamiento de algunos componentes, y posibles ventas a mercados muy marginales. Cualquiera de estas soluciones acarrea a la cuenta de explotación una pérdida que puede ser muy considerable cuantificada como la diferencia entre el valor en inventario del producto y la cantidad real que la empresa haya podido recuperar por su “venta”, deducida la valoración del posible demérito de la marca.

En FFACT, en el apartado TO THE EXCELLENCE encontrará un interesante cuestionario de 23 preguntas sobre “los stocks”, que le ayudará a reflexionar sobre este importante tema.

Feliz semana a tod@s.